Omar rodaba bien bravo, en su Harley 883, cruzando pueblos mágicos con parches por doquier. La Catrina emocionada le gritó desde un rincón: “¡Súbeme a tu moto, Omar, se me antoja un vueltón!” Pero Omar aceleró con estilo y gran honor, dejando a la flaca atrás… ¡porque el parche lo ganó el barbón!





