La Muerte bajó de Orizaba con casco negro y sonrisa, buscando a un biker famoso que en Puebla nunca se avisa. “Dicen que rueda sin miedo, cruzando cerros y mares, cincuenta Pueblos Mágicos marcados en sus lugares”. Lo halló limpiando su moto, banderín al viento ondeando: Rodando Rutas Mágicas la huesuda iba leyendo y temblando. “Si me llevas, flaquita, espera, aún me faltan caminos por ver, me quedan pueblos, historias y muchas curvas que vencer”. La Muerte, ya convencida, guardó su lista y su hoz, “Sígueme rodando, biker, pero invítame el día dos”. Y así sigue el orizabeño desde Puebla y sin final, rodando rutas, sumando pueblos ¡y burlando a la calaca en cada pedal!





