Enclavado en un valle, donde todo es verde, aparece este Pueblo Mágico: el “Balcón de Tierra Caliente”; desde aquí la vista regala cerros con bosques diversos, lagos encantadores, huertas de aguacate y zarzamora que acompañan todo momento a quien lo visita.
Es uno de los poblados mejor cuidados del país que suele vivir permanentemente enfiestado. Pero más allá de su imagen urbana y la alegría de su gente, posee uno de los recintos conventuales más importantes de la zona y un lago, considerado el segundo más grande de México.