Barrio del Coporo, estas casas construidas poco a poco por los mismos habitantes y adaptadas a las formas irregulares del terreno albergan “gente brava”. Es un barrio donde predominan las vecindades; además, en sus inicios cobijó a personas que llegaron tanto de otros municipios del Estado de México como de otros estados del país. Las familias fueron creciendo en número de integrantes y, por tanto, provocaron hacinamientos mayores





